Canción con corazón

Te doy mi corazón,
amor,
y haz lo que quieras.

Loca de rabia,
pega, pega, pega
sobre mi corazón.

Loca de pena,
llora, llora, llora
sobre mi corazón.

Cuando no puedas
llorar, estrújalo.
O si prefieres
morir,
córtale las venas.

Cuando no puedas
levantarte siquiera de la cama,
ponte mi corazón,
amor,
que yo te mueva.

Cuando el vacío
se te anude en el vientre,
hazle un sitio en el frío,
amor,
al corazón,
asustado y caliente.

La muerte ya pasó,
amor.
Por el amor
no pasa nunca la muerte.
viven muchas criaturas,
amor, siempre,
l fondo del corazón.

Cambiando el paso

Alta la cabeza,
alta,digna y firme la actitud,
y el nudo de mi garganta
impregnado de tu luzya deja pasar la calma.

Alta la voz, atronando,
nuestra verdad no se acalla
ni en enmudecido llanto,
ni con mentiras canallas,
alta, pero no gritando.

Alta la entereza, alta,
imparable y suave el paso,
nuestras manos hilvanadas,
llevo cosido tu abrazo
en el reborde del alma.

Alta la sonrisa, y amplia,
serena, verde y azul,
antídoto de la infamia,
rebosante de inquietud,
tersa de besos, de lágrimas.

Alta la vista, en mañana,
sobre el hombro la memoria
sabia, dolorida y cana,
que cambie el paso a la historia,
y le dé voz a quien falta.

Alta la mirada, alta,
compartimos las estrellas,
refulgentes y cercanas,
por nosotros y por ellas
vamos sembrando esperanza.

Camino de Segor

No sé si eran trenes.
salían desde el fuego, carreteras
con gente como antorchas, inundando la tarde.
Mirabas hacia atrás, veías charcos,
miradas que mostraban lobos dulces,
lobos locos aullando, lobos desheredados,
lobos lentos muriéndose de amor.
Había niños, como puzzles bellísimos,
rasgados por el odio. unas muchachas
agarrándose al miedo, con las túnicas
sajadas y asomándose
Los delicados pechos contra el fuego.
Delgadísimos viejos renqueando
entre el polvo y el aire enfurecido.
la ciudad diluyéndose,
Sodoma o Madrid, Mathaussen o Manhattan.

No sé si eran trenes,
ni en qué lugar el dios, ni é creencia,
ni por qué tanto pánico. y el cielo
era una hoguera rosa que caía
a láminas de sal. ella, desnuda,
no sé si descendiendo de un vagón
que saliera temprano hacia el infierno.

Basta de estar acostumbrados

Otra vez nos horrorizamos….
La muerte loca nos ha ensangrentado a todas y todos….
“En el tren íbamos todos” reza un cartel de la manifestación por la paz
Son miles las imágenes que nos vienen ante tanta muerte y dolor
Septiembre 11, las búsquedas de las víctimas que no son una lista de nombres
Nos golpea en la cara, nos sorprende y sobrecoge
Vuelve Pedro a estar “missing”, a no estar,
Volvemos a buscarte en hospitales y esquinas.
Te vemos en esos rostros españoles e inmigrantes de Atocha
Vuelve a ser hoy cuando mirábamos perplejos y paralizados los aviones
Estrellándose en las oficinas, ahí donde vos y muchos trabajaban
Vamos también nosotros en esos trenes cargados de manos trabajadoras
Y jóvenes soñando futuro.
Somos UNO en el dolor compartido!
La humanidad que nos ha quedado se vuelve a reunir para decir BASTA!!

Ahora me pregunto….
Si las bombas y atentados, en las Torres y en los Trenes,
Fueran todos los días…. ¿no terminaríamos acostumbrados?
No pasarían a las páginas interiores de los diarios?
Quizás tendrían su propia sección especializada, el quinto o sexto suplemento semanal….
Porque hoy nos horrorizan los 11, septiembre y marzo
Nos horrorizan a todos, nos duelen bien adentro,
Es nuestro tu dolor español que no nos es ya ajeno
Seguro que no lo es para nosotras y nosotros, que hemos perdido hermanos, hermanas, esposas, esposos, hijas, hijos, padres, madres, allá en New York….
Pero si somos honestos, alguna vez, con nuestra humanidad voraz del consumo y la muerte….

No nos hemos acaso acostumbrado a OTRAS BOMBAS Y ATENTADOS?
¿Cuántas víctimas sangran cada día en nuestros países por los atentados de la injusticia?
Se llame como se llame:
planes económicos, riquezas concentradas,
pueblos negados, Occidente Omnipotente….

¡ Basta de estar acostumbrados!
Que las bombas y el dolor nos despierten a todas y a todos!!
Es hora de volver a quedar perplejos y horrorizados….
Cuando te vemos, HUMANIDAD UNA, estallar en pedazos
En las bombas y en las márgenes
En las guerras y en las culturas despojadas
En las Torres y en los jóvenes vacíos de esperanza
En los Trenes y en las manos flacas de trabajadores sin pan para la casa.

Eso sí, que también dejemos de estar acostumbrados
A que nos hablen de paz los que ordenan matanzas,
Aunque sean votadas por ambas cámaras parlamentarias
Manchadas de petróleo, impregnadas de pólvora
Sucias de miedos protegidos en sus fueros y poderes.