Camino de Segor

No sé si eran trenes.
salían desde el fuego, carreteras
con gente como antorchas, inundando la tarde.
Mirabas hacia atrás, veías charcos,
miradas que mostraban lobos dulces,
lobos locos aullando, lobos desheredados,
lobos lentos muriéndose de amor.
Había niños, como puzzles bellísimos,
rasgados por el odio. unas muchachas
agarrándose al miedo, con las túnicas
sajadas y asomándose
Los delicados pechos contra el fuego.
Delgadísimos viejos renqueando
entre el polvo y el aire enfurecido.
la ciudad diluyéndose,
Sodoma o Madrid, Mathaussen o Manhattan.

No sé si eran trenes,
ni en qué lugar el dios, ni é creencia,
ni por qué tanto pánico. y el cielo
era una hoguera rosa que caía
a láminas de sal. ella, desnuda,
no sé si descendiendo de un vagón
que saliera temprano hacia el infierno.

Basta de estar acostumbrados

Otra vez nos horrorizamos….
La muerte loca nos ha ensangrentado a todas y todos….
“En el tren íbamos todos” reza un cartel de la manifestación por la paz
Son miles las imágenes que nos vienen ante tanta muerte y dolor
Septiembre 11, las búsquedas de las víctimas que no son una lista de nombres
Nos golpea en la cara, nos sorprende y sobrecoge
Vuelve Pedro a estar “missing”, a no estar,
Volvemos a buscarte en hospitales y esquinas.
Te vemos en esos rostros españoles e inmigrantes de Atocha
Vuelve a ser hoy cuando mirábamos perplejos y paralizados los aviones
Estrellándose en las oficinas, ahí donde vos y muchos trabajaban
Vamos también nosotros en esos trenes cargados de manos trabajadoras
Y jóvenes soñando futuro.
Somos UNO en el dolor compartido!
La humanidad que nos ha quedado se vuelve a reunir para decir BASTA!!

Ahora me pregunto….
Si las bombas y atentados, en las Torres y en los Trenes,
Fueran todos los días…. ¿no terminaríamos acostumbrados?
No pasarían a las páginas interiores de los diarios?
Quizás tendrían su propia sección especializada, el quinto o sexto suplemento semanal….
Porque hoy nos horrorizan los 11, septiembre y marzo
Nos horrorizan a todos, nos duelen bien adentro,
Es nuestro tu dolor español que no nos es ya ajeno
Seguro que no lo es para nosotras y nosotros, que hemos perdido hermanos, hermanas, esposas, esposos, hijas, hijos, padres, madres, allá en New York….
Pero si somos honestos, alguna vez, con nuestra humanidad voraz del consumo y la muerte….

No nos hemos acaso acostumbrado a OTRAS BOMBAS Y ATENTADOS?
¿Cuántas víctimas sangran cada día en nuestros países por los atentados de la injusticia?
Se llame como se llame:
planes económicos, riquezas concentradas,
pueblos negados, Occidente Omnipotente….

¡ Basta de estar acostumbrados!
Que las bombas y el dolor nos despierten a todas y a todos!!
Es hora de volver a quedar perplejos y horrorizados….
Cuando te vemos, HUMANIDAD UNA, estallar en pedazos
En las bombas y en las márgenes
En las guerras y en las culturas despojadas
En las Torres y en los jóvenes vacíos de esperanza
En los Trenes y en las manos flacas de trabajadores sin pan para la casa.

Eso sí, que también dejemos de estar acostumbrados
A que nos hablen de paz los que ordenan matanzas,
Aunque sean votadas por ambas cámaras parlamentarias
Manchadas de petróleo, impregnadas de pólvora
Sucias de miedos protegidos en sus fueros y poderes.

Ayer aún sin quererlo

Ayer, aún sin quererlo
me salvaste la vida.
Tú no sabías que iba a ser así
Yo, tampoco.

Pero te tocó a ti
estar en el lugar no apropiado,
en el momento no apropiado
y me salvaste la misma.

De haberlo sabido
quizás tú tampoco
hubieses estado allí.

Ojala nadie
hubiese estado allí.
pero tuvisteis que estar allí
tú y todos los que como tú
habéis perdido la vida,
estáis luchando porque no se os vaya,
o estáis dando gracias a dios
porque sabéis quienes sois
aunque os duela el alma
además del cuerpo.

Quiero daros las gracias
a vosotros y a vuestros seres queridos
que ahora lloran vuestra ausencia,
vuestra agonía, vuestra lucha por vivir,
o el poder teneros a su lado
aunque tengáis herido el cuerpo y el alma.

Tengo que daros a todos las gracias
porque el lugar y el momento
pudieron ser los míos y fueron los vuestros
porque pudieron ser el lugar
de mis amigos, mi familia
y fueron la de los vuestros.
siempre damos gracias a dios
creamos o no, cuando estas desgracias
nos pasan de largo.
pero yo, hoy, quiero daros las gracias
a todos vosotros,
mis desconocidos salvadores.

Atocha, 11 marzo 2004

Otra vez es imposible llegar a Atocha.

Otra vez cae la puerta de doscientos kilos
y se abre un foso para los de siempre.

Otra vez han gritado las sirenas
a doscientos pasos de las fuentes
y doscientos corazones no se han levantado.

Otra vez un mar de hierro al rojo
nos coge por los pies.

¿Por qué tantos al sur del agua dulce?
Siempre tantos de este lado, ¿por qué?
¿Por qué tan colosales postigos?
¿Por qué sus ejes tan desquiciados?

Siempre tantos fuera del cordón sanitario.

Tantos, siempre de los de siempre.

Tantos tan dormidos, tantos ya para siempre.

Nunca amén.