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Somos una Asociación de Utilidad Pública desde el 21/05/2008 (BOE 03/06/2008).
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Nuestro propósito
Nunca volveremos a ver a todos los que nos faltan, pero su involuntario sacrificio permanecerá para siempre en nuestros corazones y en la memoria de toda la ciudadanía.
Tomamos también la palabra en representación de los que sobrevivieron, de aquellos que aún sufren la pesadilla del golpe cruel que ha marcado sus vidas para siempre y del que difícilmente podrán recuperarse algún día. De esos molestos testigos vivientes del horror.
Nuestro inmenso dolor nos empujó a aunar las fuerzas con el empeño decidido por conocer la VERDAD, la necesidad vital de conseguir JUSTICIA y REPARACIÓN, y el firme propósito de construir la MEMORIA y trabajar por la PAZ
Ayer aún sin quererlo
Ayer, aún sin quererlo
me salvaste la vida.
Tú no sabías que iba a ser así
Yo, tampoco.
Pero te tocó a ti
estar en el lugar no apropiado,
en el momento no apropiado
y me salvaste la misma.
De haberlo sabido
quizás tú tampoco
hubieses estado allí.
Ojala nadie
hubiese estado allí.
pero tuvisteis que estar allí
tú y todos los que como tú
habéis perdido la vida,
estáis luchando porque no se os vaya,
o estáis dando gracias a dios
porque sabéis quienes sois
aunque os duela el alma
además del cuerpo.
Quiero daros las gracias
a vosotros y a vuestros seres queridos
que ahora lloran vuestra ausencia,
vuestra agonía, vuestra lucha por vivir,
o el poder teneros a su lado
aunque tengáis herido el cuerpo y el alma.
Tengo que daros a todos las gracias
porque el lugar y el momento
pudieron ser los míos y fueron los vuestros
porque pudieron ser el lugar
de mis amigos, mi familia
y fueron la de los vuestros.
siempre damos gracias a dios
creamos o no, cuando estas desgracias
nos pasan de largo.
pero yo, hoy, quiero daros las gracias
a todos vosotros,
mis desconocidos salvadores.
Atocha, 11 marzo 2004
Otra vez es imposible llegar a Atocha.
Otra vez cae la puerta de doscientos kilos
y se abre un foso para los de siempre.
Otra vez han gritado las sirenas
a doscientos pasos de las fuentes
y doscientos corazones no se han levantado.
Otra vez un mar de hierro al rojo
nos coge por los pies.
¿Por qué tantos al sur del agua dulce?
Siempre tantos de este lado, ¿por qué?
¿Por qué tan colosales postigos?
¿Por qué sus ejes tan desquiciados?
Siempre tantos fuera del cordón sanitario.
Tantos, siempre de los de siempre.
Tantos tan dormidos, tantos ya para siempre.
Nunca amén.
Argentina, 1976
He visto los hombres trepar a la sombra
tensando los arneses aún dormidos
y marchar unidos en el esfuerzo bestial
hasta montar el sol sobre la tierra.
Entonces salían de todas partes los niños y las madres
y luego los mercados llenaban las veredas
de silbos y manzanas.
La alegría de las gestas domésticas
coronadas por la dignidad del almuerzo!
He visto largas caravanas de obreros en el alba
marchar hacia el metal de la sirena.
Ágiles bicicletas con la vianda,
la radio colgando del manubrio.
Hasta que el estrépito de ráfaga
de cañón maldito
de horrorosa muerte
abrió un boquete en cada casa y entró la niebla negra.
Todo se retorció como un pez en la arena,
hasta ser tragado por el miedo.
Desapareció la fábrica.
También el hombre.
Y los hijos, y los mercados con silbo, y las radios
que no fueron sino un espejo del infierno roto a veces.
La universidad de Luján fue clausurada.
Encadenaron la luz en los sangrientos sótanos,
persiguieron los brotes del canto asesinado.
El abrazo fue un código secreto
la patria un dolor ahogado bajo la tortura.
Y el sol deseo apenas musitado
entre los nombres de los que ya no estaban.
Aquella mañana
Aquella mañana
Saliste a trabajar como siempre…
Junto a la puerta te despedí…
Con un beso, un abrazo.
Aquella mañana
Esperaba tu llamada diaria
Desde la oficina
Esa llamada, que era cuna del descanso,
Y alguna que otra risa…
Aquella mañana
Hacía la cama
Pensando en ti.
Aquella mañana
Vi nuestra foto en el salón
De aquellos días en los que
Fuimos tan felices…
Aquella mañana
Esperaba tu vuelta
Esperaba que volvieras
Y me contaras como e fue el día.
Pero aquella mañana
Camino del trabajo
Cogiste el tren
El tren que no iba a ninguna parte
Ese tren quedó en el camino
Y junto a él muchas almas
Mucha gente…
Y entre ellos estabas tú…
Aquella mañana lloré y hoy sigo llorando
Y espero cada mañana, sentada
La llamada que me hacías desde el trabajo…



