Ese 11 de Marzo

Eran sobre las 7:30 de la mañana
mi madre y yo junto a otra gente
viajabamos en tren;
cuando un fuerte estruendo
ensordecedor,
me arrebato lo que más queria
y necesitaba.

Polvo, hierros torcidos y humo
cubria la estación donde estaba.

¿Que ha pasado? me preguntaba;
Minutos despues una mano me cogia
era Miguel que mi vida
salvaba.

Corre y no mires atrás me decia
mientras yo ayudar a mi madre queria;
han pasado cuatro años desde ese dia,
y aún me pregunto porque
no perdí yo la vida,
a cambio de la de mi querida
mamá, pues a su madre, su hermana
y a mi hermana nos dejaba.

Dedicado a mi madre fallecida en los atentados y a todas las victimas mortales, a sus familias que, aunque habrán reecho su vida, nunca olvidarán y a Miguel el seguridad que me salvó la vida.

En vida, hermano!

Si quieres hacer feliz
a una persona que quieres mucho…
díselo HOY; sé muy bueno…
¡En vida, hermano, en vida!

Si deseas dar una flor,
no esperes a que se muera…
mándala, HOY, con amor…
¡En vida, hermano, en vida!

Si deseas decir: «te quiero»
a la gente de tu casa…
al amigo, cerca o lejos…
¡En vida, hermano, en vida!

No esperes a que se muera
la gente para quererla
y hacerle sentur tu afecto…
¡En vida, hermano, en vida!

Tú serás muy feliz,
si aprendes a hacer felices
a todos los que conozcas…
¡En vida, hermano, en vida!

Nunca visites panteones
ni llenes tumbas de flores.
Llena de amor corazones…
¡En vida, hermano, en vida!

En la Estación de Santa Eugenia

En la Estación de Santa Eugenia
una madre llora en el andén
mientras sujeta entre las manos
un pebetero como flor abierta
a la luz, y que bebe luz ardida.

Una mujer,en otro lado, quema
incienso.Un manto cubre su cabeza.

El tiempo se ha detenido, el dolor
en nuestras almas
ha tomado asiento.

Atocha,
Santa Eugenia,
la calle Téllez,
El Pozo…
En todas las calles y plazas
minutos de silencio
en contra de la muerte negra.

Hoy he leído,
mientras oía a Pau Casals
abrazar con el desgarro del chelo
a las víctimas,
que la pena es un reproche al olvido
y hoy he visto que a nosotros
nos inunda.

Eleva tu voz Madrid

Eleva tu voz Madrid
que se escuche hasta en el cielo
y que hablen por tu boca
aquellos que un día se fueron.

Eleva tu voz Madrid
que no quede en el olvido
haz presente a los ausentes
que parezca que estén vivos.

Eleva tu voz Madrid
que rompe cualquier silencio
pon conciencia en la inconciencia
señálalos con el dedo.

Eleva tu voz Madrid
que habrá un tren de regreso
con ciento noventa y dos sonrisas
y en cada sonrisa un beso.