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Somos una Asociación de Utilidad Pública desde el 21/05/2008 (BOE 03/06/2008).
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Nuestro propósito
Nunca volveremos a ver a todos los que nos faltan, pero su involuntario sacrificio permanecerá para siempre en nuestros corazones y en la memoria de toda la ciudadanía.
Tomamos también la palabra en representación de los que sobrevivieron, de aquellos que aún sufren la pesadilla del golpe cruel que ha marcado sus vidas para siempre y del que difícilmente podrán recuperarse algún día. De esos molestos testigos vivientes del horror.
Nuestro inmenso dolor nos empujó a aunar las fuerzas con el empeño decidido por conocer la VERDAD, la necesidad vital de conseguir JUSTICIA y REPARACIÓN, y el firme propósito de construir la MEMORIA y trabajar por la PAZ
Pueblo de Madrid, perdón
Gentes de Madrid
puesto que nadie ha pensado
en pediros perdón
lo haré yo.
Yo, ¿quién soy yo? Mi nombre no os sonará
¿Por qué lo hago? Qué más da
El grito precede a la palabra
que a menudo precede al pensamiento
Y además el corazón tiene razones
que la inteligencia a veces desconoce.
Así que perdón, gentes de Madrid.
Perdón por las noches que vendrán
en blanco o en gris
cuando el se querido
regresará como fantasma amenazador
a reprocharos que lo hayáis sobrevivido.
Perdón por la mano
que no se ha encontrado
por el anillo de boda calcinado
el bote de maquillaje destapado
usado en el último momento.
Perdón por los zapatos intactos
y el sujetador que aún huele
a vainilla o a rosa.
Perdón por los amantes de corazón andrógino
partido en dos.
Por la risa electrocutada de los niños
Perdón por las madres de la futura plaza
del 11 de marzo.
Perdón por el silencio de mis hermanos
por no decir su indiferencia
Perdón por lo que alguno de ellos
piensan por lo bajo.
Perdón por no haber hecho más y mejor
contra el lobo que diezma
mi propio rebaño.
Perdón por no saber lo bastante
vuestra lengua
para dirigirme a vosotros en buen castellano.
Perdón a Lorca, Machado, Hernández
por no decir a mis hijos que los leyeran
Perdón por las lagunas y hechizos
por los ojos secos de la compasión.
Perdón por lo poco que pueden las palabras
dicen a medias
y casi nunca saben
pero por favor
perdón.
Pregunto: ¿dónde están los niños?
He visto las mismas bombas que astillaron Bagdad
como una antigua magnífica cerámica
caer con su bramido de roja singladura
sobre Beirut.
Es verdad que el miedo se espesa
hasta hacer coraza de la piel ardida?
Cuánta muerte, Andrés, amigo mío,
significa Israel partida por la rabia?
Se puede medir la gravedad del miedo,
la profundidad de la sangre?
Como se dice Basta para que se entienda?
Cuántos muertos sin muerte en los refugios
donde también se apilan desmemorias!
Es verdad que en Beirut las calles
conducen sólo a una gran tumba abierta?
Dónde están los niños?
Han sobrevivido las muchachas que resplandecían
detrás de los inmensos ojos negros?
Va de cadáver en cadáver la poesía
que abrió las ventanas del Líbano
a paisajes de andamios y de pájaros?
Dónde esta los niños?
Dónde!
Dónde están los niños!
Generales, mercaderes de armas, traficantes
de banderas, secuaces del imperio:
dónde están los niños!
Si es verdad que las heridas
lloran gotas de respuestas rotas, el aire
es espada que destroza la mano que la empuña.
Porqué Joumana los verdugos
cuando todo pedía por el canto?
Dónde están los niños!
Junto a los huesos de sus padres en las cárceles
y los centros de tortura?
Bajo la lluvia de plomo a mansalva?
En las orillas de las ciudades sitiadas por el odio?
Las mismas bombas que una vez y otra
se repiten imbéciles, ciegamente imbéciles
sobre plazas, mercados, aulas y cocinas,
sobre los niños del Líbano y Palestina,
sobre todas las conciencias
también caen ahora sobre mi casa.
Poesía para el 11M
Bella ciudad ensangrentada
rostros que no volveremos a ver
madrileños quemados en el tren.
Muerte silenciosa y callada
sangre derramada sin sentido.
Malditos asesinos
que dejáis en las vías muertas
que esperáis del tren sin destino
odio, huérfanos, viudas, mentiras.
Eso es lo que os han enseñado
mentiras, ideales engañosos.
Malditas religiones falsas
esto no es lo que
los profetas os han enseñado.
La sangre derramada. no es religión
manos mutiladas, rostros sin caras
que esperáis de los vivos.
Ya que los muertos dejaron de hablar.
que esperáis en el cielo
que os coja con las manos abiertas vuestro dios
por lo que habéis hecho.
Que le dirá vuestro dios
al dios de los asesinados.
y aquí entre los que aun estamos medio vivos
qué esperan los gobiernos para parar esto.
Sólo hay intereses, dinero negro,
como el petróleo
como el luto que ellos no han podido parar
o han mirado al lado de los intereses
Sólo os preocupa el poder,
subir, y subir más arriba.
pero, llegaréis tan alto,
que llegaréis al lado de todos los asesinados.
y veréis sus caras, esas que habéis destrozado.
Rostros que nos volveremos a ver
madrileños quemados en el tren.
Muerte silenciosa y callada
sangre derramada sin sentido.
Malditos asesinos
que dejáis en las vías muertas,
que esperáis del tren sin destino
odio, huérfanos, viudas, mentiras.
Eso es lo que os han enseñado
mentiras, ideales engañosos.
Malditas religiones falsas
esto no es lo que
los profetas os han enseñado.
La sangre derramada. No es religión
manos mutiladas, rostros sin caras
que esperáis de los vivos.
Ya que los muertos dejaron de hablar.
Que esperáis en el cielo
que os coja con las manos abiertas vuestro dios
por lo que habéis hecho.
Que le dirá vuestro dios
al dios de los asesinados.
Y aquí entre los que aún estamos medio vivos
qué esperan los gobiernos para parar esto.
Sólo hay intereses, dinero negro,
como el petróleo
como el luto que ellos no han podido parar
o han mirado al lado de los intereses.
Sólo os preocupa el poder
subir, y subir más arriba.
Pero, llegaréis tan alto,
que llegaréis al lado de todos los asesinados
y veréis sus caras, esas que habéis destrozado.
Poemas en los andenes
Abandono versos en los andenes.
Deshojo flores manuscritas,
poemas como anónimos abrazos
por si a alguien le asalta el desaliento,
el frío repentino de una ausencia
que vuelve a nuestra piel con la memoria.
Deslavazo el rosario de palabras
que rasga el corazón como un alambre
oxidado de rabias,
y dejo la caricia del consuelo
como un paño de voz para el llanto del silencio,
en que empapen heridas invisibles.
El piso del andén es como un folio
al que vuelven los pasos de la vida,
en que callan el daño inconcebible,
al que vuelvo con letras de mil ojos.
Por eso voy soltando mis poemas
como tímidos pájaros ingenuos
que rompan la grisura del recuerdo
con un trino voraz de tierno vuelo.



