Poema para España

Quisiera creer de verdad
A quienes dicen claro y fuerte
los que hasta ayer decían muerte
y que hoy susurran libertad

Saco del zulo donde tenían
A mi corazón y al de todos
Torturado de mal modo
Con gozo a la luz del día

Pero no salgo solo
Tantos años me enseñaron
A caminar acompañado
Salen conmigo el fusilado

El olvidado el amarrado
el que se cruzo en su camino
el que por fuerza del destino
se encontró maniatado

están conmigo en la labranza
de este nuevo suelo regado
no con agua sino con sangre
sigilo, cautela y esperanza

que la memoria no me abandone
que no me olvide de los que faltan
que sin ellos, esto no seria posible
pero que solo lo justo, me emocione

del sitio de donde vengo
desaparecieron treinta mil
uno a uno y a fusil
o de a muchos desde el cielo

quisieron como en España
mandar a callar la gente
y al que fuera disidente
simplemente darle caña

quisieron tapar el sol
con globos de colores
quisieron cortar las flores
pero sigo sintiendo el olor

quiero tener el consuelo
que aquí, allí o donde sea
la gente claro lo vea
con los pies bien en el suelo

y aunque puedan matar a la gente
cosa mala, cosa fuerte
y quieran arrastrarme por el lodo
y mientan después de todo

y digan que no fue verdad,
que todo me lo inventé
caramba si no sabré
cual fue la dura realidad

Pueblo Vasco, saque pecho
Que es hora de luchar
Que ahora ha de comenzar
La verdadera la definitiva
La deseada la bien habida.

La preciada Libertad.

Poema

Como quien recoge cartones
como quien pide limosna
como quien busca
el exvoto perdido
en una ermita.

Nada encontrarás
entre los raíles del tren
salvo la sed
la sed del universo entero
su perpetua expansión
su continua ola de distancia
su obcecada intuición sin desaliento.

Vibra la conciencia
hacia una sola palabra
hacia un solo sentido
hacia un solo sonido

Vida
el más pobre de los tristes lo sabe
el ave más ciega
el más exacto mineral

Entre cartones
y raíles
y limosna
y dioses
y exvotos
y oraciones mudas.

Sólo la sed
la certeza de la sed
la sed que sólo florece
en la lágrima
de la dignidad.

De entre los tristes el olvidado
de entre los olvidados el extranjero
de entre los perdidos
los que volveremos a encontrar

Sólo la vida es digna
lo sabe el ave más ciega
lo sabe el pez más abisal.

Pobres gentes

Aires de pena corren,
suspiros de luto para los españoles.
Tristes, agonizan, tristes
tristes por los que han perdido, tristes.

Lágrimas negras que impulsan los corazones,
corazones de todos los españoles.
Gemidos de dolor y aires de tristeza,
de los que sufren para morir, una larga espera.
Porque están muertos en vida,
después de sufrir la agonía.
Se mueren de dolor al ver
aquella gente que quieren,
que han muerto en aquel tren.

Gritos de silencio recorren,
cada escuela, cada calle,
miles y miles de españoles,
que sufren al ver esa masacre.

No debería haber nadie,
capaz de hacer ese barbarie,
y es que matar a un hombre,
no es defenderte, porque siempre,
siempre será y fuere,
matar a un hombre.

Pobres niños ya sin padres,
almas en pena viajan por el aire,
el rencor que ahora nace,
porque nadie NADIE tiene derecho
a quitarle a un niño sus padres.

Pobres padres ya sin hijos,
que naufragan solos en su navío,
buscarán, sin dejar al destino,
que pongan a cada cual en su sitio,
buscarán venganza por la muerte de un hijo.

Pobres gentes, que son muerte,
pobres corazones latientes,
maldita escoria que mueve,
día a día tanta muerte.

Pilar Manjón, madre del pueblo, voz del pueblo

En nuestra Televisión,
una ola de viento fresco
emociona la ternura
de todos los sentimientos.
Nos habla una madre herida
– muy por fuera, muy por dentro –
por la «masacre» de su hijo,
hijo de Madrid ¡muy nuestro!
y desnuda su memoria
que es toda llanto y tormento.

Esta madre acongojada
– humanización del duelo –
queja de risas y vítores
de Tribunos poco serios,
más atentos a sus cosas
que a la sangre de los mueros…
esta madre acongojada
hace muy nuestro su duelo.

Olvidamos nuestro olvido
por su mucho sufrimiento
que, para mucho llorar,
visita nuestro Congreso.
¡No está para medallas
la madre con hijo muerto!
«¿No es un partido de futbol
la praxis del Parlamento?»

Y porque hay Democracia
podemos decir todo esto.
En libertad de expresión
mejoró nuestro Gobierno:
Por primerísima vez,
en nuestro noble Congreso,
se escucha la íntima voz
¡la voz crítica del Pueblo!
Una madre con dolor,
una madre sin sosiego,
con lágrimas apagadas
enciendo los pensamientos.
¡Veinte años cumpliría
su hijo, si no hubiera muerto!
Aunque vacía tu vida
la llena de amor por dentro.

Dice la madre con voz
quebrada y temple sereno:
«Gracias, solidaridad
de Madrid, el Pueblo nuestro,
a todos sus ciudadanos,
a sanitarios y médicos,
al Personal de Estación,
a policías y bombrtod
gracias a todos con todos,
total agradecimientos.
Gracias, gracias infitinitas,
a los ilesos viajeros,
que, ensangrentados y a rastras,
sacaron a heridos y muertos
de aquel laberinto de ayes
y de amasijo de hieros.
¡Gracias, gracias infinitas,
gracias, gracias, compañeros!

¡Días once, doce y trece,
amargura y sufrimiento,
de Hospital en Hospital
para encontrar nuestro deudos!
¡RELOJ DEL TIEMPO TE PARAS…
EL LLANTO DEVORA EL TIEMPO!
Es cómo una pesadilla
la espiral del sufrimiento…
lejos, cerca, alrededor
¡no tiene medida el duelo!

Y «qué pasó antes del once??»
(NOS PREGUNTA CON IMPERIO)
¡NO «DIMITIO» DE LA VIDA
ESE POBRE HIJO TAN MUERTO!
¡Más no dimiten políticos
por tan horrible suceso!
¡Resulta mucho más cómodo
politizar el evento!
Más que oficio, es la Política
luz y llaga del Gobierno…
¡y se pasan la «pelota»
con aplausos y pateos!
¿SON UN PARTIDO DE FUTBOL
LOS CIENTO NOVENTA Y DOS MUERTOS?
La sangre de nuestra sangre
es Congreso de Congresos…
¡La sangre, más que debate
es silencio de silencios!

En todos muere Madrid
y también en el Congreso.
Y más la Humanidad muere
por genocidio perverso;
la Cultura de la Vida
es el valor más inmenso.
Manjón, madre, te saludo;
Manjón, madre, te venero.
¿Cuántos hijos de Madrid
lloran con tu sentimiento?
Todo Madrid es una piña
alrededor de tu duelo.
¿Por qué, porque yo pregunto,
los Diputados del Pueblo
reprodujeron a debate
la tragedia de los muertos?
En toda la Democracia,
en el seno del Congreso,
el mejor discurso ha sido
el de una Madre del Pueblo.
En el Acta de Sesiones
esta madre es un monumento.
Has hablado, tú, por todos
¡una madre, un sentimiento!
Herida sin cicatriz
hiere por fuera y por dentro.
Es el vacío de un hijo,
un vacío todo lleno
de recuerdos amorosos
¡piel y corazón son huecos!
Y Madrid sufre contigo
el más sonoro silencio…

Cuando la tragedia se ha convertido en político juego, digo como Bécquer:
¡Dios mío, qué sólos se quedan los muertos!