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Somos una Asociación de Utilidad Pública desde el 21/05/2008 (BOE 03/06/2008).
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Nuestro propósito
Nunca volveremos a ver a todos los que nos faltan, pero su involuntario sacrificio permanecerá para siempre en nuestros corazones y en la memoria de toda la ciudadanía.
Tomamos también la palabra en representación de los que sobrevivieron, de aquellos que aún sufren la pesadilla del golpe cruel que ha marcado sus vidas para siempre y del que difícilmente podrán recuperarse algún día. De esos molestos testigos vivientes del horror.
Nuestro inmenso dolor nos empujó a aunar las fuerzas con el empeño decidido por conocer la VERDAD, la necesidad vital de conseguir JUSTICIA y REPARACIÓN, y el firme propósito de construir la MEMORIA y trabajar por la PAZ
Sin título
El aire limpio y puro
de cada mañana
nos permite un día mejor
sin tu presencia
la soledad me invade,
tu recuerdo, difícil de olvidar
me hace vivir
tus ojos, tu mirada, tu cariño
cada día me sigues abrazando
sueño contigo, alegría de vivir
tu latido, tu aliento
los mantengo en el recuerdo
tus ilusiones, penas, alegrías
siguen en mí
tus caídas de infancia, tus juegos
tu mal humor, tu voz,
tu llanto y tu risa
los escucho y recuerdo cada día,
me hacen sonreír
sigues y seguirás en mí
solo nos morimos
cuando nadie nos recuerda
pero vives, porque cada día
te recuerdo y estás en mi.
Silencio
Silencio hay en el Universo
ya no se oyen los cañones, el grito el sufrimiento,
oigo el beso tierno de una madre a su hijo en dulces
sueños, el piar de los pajarillos, o las notas alegres de
las canciones de los inocentes críos.
Silencio hay en el valle, oigo el trotar
de los animales que pactan la hierba verde y beben
el agua pura y cristalina. ¡Oh.oh! ¿ya no está
contaminada ni hay minas enterradas? Trampas malditas
que mutilan y quitan la vida.
Silencio hay en los pueblos se oye hablar
de amor, trabajo, progreso y como objetivo prioritario
las nuevas generaciones han interiorizado en el
sentimiento: no, no queremos ver imágenes cruentas,
niños en profundo llanto.
Y que la Bandera de la Paz ondee en el Universo.
Romances de marzo
La Muerte
De sonidos y de luces
se llenaba la mañana,
de ropajes milcolores,
de premuras y pisadas.
Pasajeros habituales
ocupaban sus butacas,
sin sospechar que la muerte
les rondaba agazapada.
Cobijada en escondite
reposaba la alimaña
-artefactos del demonio,
traicioneras telarañas-
con sus fauces de explosivo
y sus garras de metralla.
Abajo, once de marzo,
estalló la intolerancia;
arriba, Madrid despierta
mientras los sueños se apagan.
El Lamento
Se pararon los relojes
al sonar la enhoramala.
De lamentos y sollozos
se llenaron las calzadas,
de cascotes y de humo,
de sirenas y de llamas.
Entre hierros retorcidos
reposan muchas gargantas
que cantaron y rieron
e imaginaron andanzas.
Sobre sus ingenuos pechos
se cerró la madrugada,
y se abrieron los lamentos
en balcones y barandas.
No son casta de valientes
quienes empuñan guadañas
y toman la vida ajena
asaltando por la espalda
El Dolor
El rencor de los cobardes
se tornó cruda matanza
y dejó sangre inocente
sobre andenes de esperanza.
España alza su duelo
entre lágrimas amargas.
Todo se muere un poco
cuando el día se desangra
en padrón de oscuras cifras
y nombres de esquela blanca.
Un crucifijo se yergue
sobre conciencias y almas,
y nos recuerda a los hombres
que venimos de la nada.
Tanto dolor sin sentido,
tanto dolor que avasalla,
¿A qué Dios le satisface?
¿De qué Señor es demanda?
La Esperanza
De luto, los corazones,
se visten otra jornada.
Y al compás de los acordes,
que los sollozos acalla,
en los pechos piadosos
van soñando las palabras.
Estimados convecinos
ya formáis en otra escuadra
que no sabe de mentiras,
ni de engaños, ni de armas.
Sois espíritus de paz,
sencillas y humildes almas,
que os arrancaron del mundo
sin permiso ni coartada.
En vuestro cielo sin puertos
quisiera atracar la barca
que dejasteis en la tierra
de ilusiones y nostalgias.
Reprimenda-censura a la Comisión del 11M
Sólo el dolor de una madre
que un hijo suyo ha perdido
puede expresar un discurso
tan sublime, tan bendito.
¡Cuánta expresión de dolor!
¡Qué desgarro el de su verbo!
Meses antes aún vivía
quien de su entraña ha salido,
aquel hijo al que ahora llora
que no hace mucho ha perdido.
Pacífico, sin paz,
es tu semblante,
y tu decir sereno
es alarmante.
Revulsivo de conciencias
es tu discurso,
y portador de decencias
contra el abuso.
¡Qué estoicismo de mujer!
¡Y qué dulzura!
A pesar de su dolor
nunca ha llegado a perder
la compostura.
Dios la proteja, señora,
desde ahora en adelante,
pues no olvidará la hora
de un once de marzo sangrante.



