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Nuestro propósito
Nunca volveremos a ver a todos los que nos faltan, pero su involuntario sacrificio permanecerá para siempre en nuestros corazones y en la memoria de toda la ciudadanía.
Tomamos también la palabra en representación de los que sobrevivieron, de aquellos que aún sufren la pesadilla del golpe cruel que ha marcado sus vidas para siempre y del que difícilmente podrán recuperarse algún día. De esos molestos testigos vivientes del horror.
Nuestro inmenso dolor nos empujó a aunar las fuerzas con el empeño decidido por conocer la VERDAD, la necesidad vital de conseguir JUSTICIA y REPARACIÓN, y el firme propósito de construir la MEMORIA y trabajar por la PAZ
Argentina, 1976
He visto los hombres trepar a la sombra
tensando los arneses aún dormidos
y marchar unidos en el esfuerzo bestial
hasta montar el sol sobre la tierra.
Entonces salían de todas partes los niños y las madres
y luego los mercados llenaban las veredas
de silbos y manzanas.
La alegría de las gestas domésticas
coronadas por la dignidad del almuerzo!
He visto largas caravanas de obreros en el alba
marchar hacia el metal de la sirena.
Ágiles bicicletas con la vianda,
la radio colgando del manubrio.
Hasta que el estrépito de ráfaga
de cañón maldito
de horrorosa muerte
abrió un boquete en cada casa y entró la niebla negra.
Todo se retorció como un pez en la arena,
hasta ser tragado por el miedo.
Desapareció la fábrica.
También el hombre.
Y los hijos, y los mercados con silbo, y las radios
que no fueron sino un espejo del infierno roto a veces.
La universidad de Luján fue clausurada.
Encadenaron la luz en los sangrientos sótanos,
persiguieron los brotes del canto asesinado.
El abrazo fue un código secreto
la patria un dolor ahogado bajo la tortura.
Y el sol deseo apenas musitado
entre los nombres de los que ya no estaban.
Aquella mañana
Aquella mañana
Saliste a trabajar como siempre…
Junto a la puerta te despedí…
Con un beso, un abrazo.
Aquella mañana
Esperaba tu llamada diaria
Desde la oficina
Esa llamada, que era cuna del descanso,
Y alguna que otra risa…
Aquella mañana
Hacía la cama
Pensando en ti.
Aquella mañana
Vi nuestra foto en el salón
De aquellos días en los que
Fuimos tan felices…
Aquella mañana
Esperaba tu vuelta
Esperaba que volvieras
Y me contaras como e fue el día.
Pero aquella mañana
Camino del trabajo
Cogiste el tren
El tren que no iba a ninguna parte
Ese tren quedó en el camino
Y junto a él muchas almas
Mucha gente…
Y entre ellos estabas tú…
Aquella mañana lloré y hoy sigo llorando
Y espero cada mañana, sentada
La llamada que me hacías desde el trabajo…
Amanece marzo
Los sentimientos expuestos de la misma manera,
porque no hay otra manera, a pesar de la técnica
o de la práctica o de la intención.
No ha amanecido y el día no existe.
Han desaparecido hoy el calor y lo suave,
la tibieza de los ojos al despertar,
la ternura y las risas, las miradas hacia la estación.
Y las miradas hacia el legendario comportamiento extraño
de un objeto extraño. inmenso, triste,
prolongado, ajeno y casi indiferente.
que no avisó, no pidió auxilio.
No mostró el peligro-dolor, no se aferró a sus barrotes
para examinar nuestra ignorancia.
No ha amanecido y el día no existe.
Ha desaparecido la certeza. y ha desaparecido el candor.
este brusco temblor se irá convirtiendo en otro.
diferente. desolado, quizá.
Temblor mío y otro, que vibrará ante escaleras descendentes.
la visión de nuestros pobres cuerpos diminutos
en un mundo manchado.
Pobres cuerpos viajeros y juntos
buscando el mejor lugar, holgado,
por el que avanzar hacia la vía inmóvil
que nos lleva a todos de la mano.
Pegados unos a otros.
Como niños en un corro interminable.
nuestros pequeños uniformes rosas y azules
movidos por el viento…
Abre el mar
Qué poé del mar
Crucé el desierto pero no he cruzado
el mar
No conozco el burbujeo del oxígeno
en los pechos torturados
No entiendo el terror de la mar gruesa
contra un ramo de humanos, seres
ni he oído un motor en el abismo
del bramar del mar, los gritos que se hunden
en la nada. No soy nada
pero sé que tú
cadáver, flotante, perdido o encontrado
eres más que todo
más.
Qué llano
es el mar, qué torpe y sin sentido
para hacernos distinguir el coro de voces distintas
muchas lenguas, proyectos de vida
muchas caricias últimas, hipidos, quebrantos
Qué sordo para hablar de cada una y cada uno
de quienes se ahogaron, quienes están nadando
sobre el mural de esta sumisa ignorancia
quienes han escrito en la espuma un texto
más sagrado,ás
que el mar.
Qué falta de juicio para entrar
en tu lugar, soportar tu cuerpo
abrir las aguas, tocar fondo, pasar
por las manos de la gente
No hay otro suelo
No hay dónde posar
No en el mar.



