A los mamelucos criminales

I

Nuestras hojuelas terminales
las malograsteis un 11 de marzo
íbamos con observancia al trabajo
en trenitos se volaron, los sensoriales.

Como insensos muy razonables
en estos versos declaramos:
que aunque vacíos de anhelo
con los nuestros hacemos el paisaje.

Sumidos en el abismo del dolor,
no sabemos del todo comprender,
lo nuestro, no es la destrucción.

Lloraremos sobrado para prevalecer,
¡Ay!… dejarnos trabajar, por favor
que en la vida hay que hacer.

II

Un 11 de marzo nos segasteis las vidas
y las hojuelas terminales,
¿estáis orgullosos y triunfales
de la acción tan constructiva?

Vuestro trabajo es suicida
por aspiraciones serviciales,
andáis produciendo desordenes,
habéis venido faltos de sabiduría.

No sabemos del todo comprender,
sumidos en el abismo de tanta ira,
porque lo nuestro es prevalecer.

Lloraremos sobrado la ruina,
aquí tenemos mucho que hacer,
¡qué bien se vive, sin mohína!

A las víctimas y familiares de los atentados del 11 de marzo

Amaneció como un día cualquiera.
Amaneció rozando la primavera.
Jueves de marzo ¿qué ocurrió
qué no es un jueves cualquiera?

El día del golpe se oscureció
sonaron los estallidos, todo era confusión.
Cuerpos sin vida quedaron
en las vías de la estación.

¿De dónde viene este odio?
¿De dónde tanta crueldad?
No es posible que sean humanos
los que causaron tanto mal.

Las manos se levantaron
para ayudar, con amor
a esos hermanos que vieron rotas
sus vidas y su ilusión.

Todos unidos estamos
para luchar con ardor
contra esos seres que no saben
de la vida, su valor.

Odio ciego tienen ellos
odian sin tener razón.
Pero aquí los corazones
unidos estamos hoy.

Solidarios sin reservas
solidarios con amor
para que juntos podamos
recuperar esas vidas
truncadas por el dolor.

11M

Ni un homenaje multitudinario, ni un discurso,
ni es necesario, ni lo quiero,
quizá tan sólo una palabra y un rápido abrazo.

Ni ceremonias, ni elegías póstumas,
ni coronas, ni ofrendas, nada quiero,
quizá tan sólo una palabra y una mano sobre mi hombro.

Ni campanas tañendo en las ciudades,
ni catedrales llenas, ni calles vacías, tampoco lo quiero,
quizá tan sólo una palabra y una mirada fugaz,
fugaz como un instante, como ese instante
en que se rompió mi vida en mil pedazos,
y quedé como un pedazo desgajado de mis sueños,
en un instante…

Ni homenajes, ni discursos,
ni ceremonias, ni elegías,
ni coronas, ni ofrendas,
ni campanas doblando por los muertos.

Y quizá ni tan siquiera una palabra, ni un abrazo,
ni un gesto, ni una mirada fugaz,
ni un recuerdo.

Tal vez tan sólo tu silencio, acompañando mi silencio,
el silencio de aquel día, que será todos los días,
de aquel mes que quizá ya nunca pase,
de aquel año que será todos los años,
de esta vida que sigue hacia adelante.

11 de marzo en el recuerdo

QUISIERA DEL RECUERDO BORRAR EL ESPANTO
regresar al pasado
y dar marcha atrás.

Quisiera ser del grito nota de silencio,
de la tibia mañana, concierto
de paz.

De la segada vida soplo de tristeza,
nota dolorida
de cantos que suspiran,
de llanto y soledad.

Quisiera ser del violín la cuerda sonora,
resonancia imposible de un eco
sin final.

De doscientas voces alzadas al viento
quisiera ser el tono
el ritmo, el compás.

Más…
sólo soy poeta, rapsoda del lamento,
aedo de mil lágrimas
amargas y versos,
quijote de la estrofa,
entonando roto el pecho
mi canto de juglar.