Necesitamos tu ayuda

Tu aportación, por pequeña que sea, es importante para nosotros
Somos una Asociación de Utilidad Pública desde el 21/05/2008 (BOE 03/06/2008).
Este reconocimiento permite al donante desgravar sus aportaciones.
Nuestro propósito
Nunca volveremos a ver a todos los que nos faltan, pero su involuntario sacrificio permanecerá para siempre en nuestros corazones y en la memoria de toda la ciudadanía.
Tomamos también la palabra en representación de los que sobrevivieron, de aquellos que aún sufren la pesadilla del golpe cruel que ha marcado sus vidas para siempre y del que difícilmente podrán recuperarse algún día. De esos molestos testigos vivientes del horror.
Nuestro inmenso dolor nos empujó a aunar las fuerzas con el empeño decidido por conocer la VERDAD, la necesidad vital de conseguir JUSTICIA y REPARACIÓN, y el firme propósito de construir la MEMORIA y trabajar por la PAZ
El rostro de un pueblo herido
En España, solidarizarse es un verbo que todos los días se conjuga en sus tres tiempos: presente, pasado y futuro. El recuerdo de la solidaridad pasada refuerza la solidaridad que el presente necesita, y ambas, juntas, preparan el camino para que la solidaridad, en el futuro, vuelva a manifestarse en toda su grandeza.
El 11 de marzo no fue sólo un día de dolor y de lágrimas, fue también el día en que el espíritu solidario del pueblo español ascendió a lo sublime con una dignidad que me tocó profundamente y que aún hoy me emociona cuando lo recuerdo. Lo bello no es sólo una categoría de lo estético, podemos encontrarlo también en la acción moral.
Por eso digo que pocas veces, en cualquier lugar del mundo, el rostro de un pueblo herido por la tragedia habrá alcanzado tanta belleza.
El Padre Nuestro de la Paz
PADRE que miras por igual a todos tus hijos.
NUESTRO de todos. De los millones de personas que poblamos la Tierra, sea cual sea nuestra edad, color o lugar de nacimiento.
QUE ESTÁS EN LOS CIELOS, y en la tierra, en cada hombre, en los humildes y en los que sufren.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE pero no con el estruendo de las armas, sino con el susurro del corazón.
VENGA A NOSOTROS TU REINO, el de la paz, el del amor. Y aleja de nosotros los reinos de la tiranía y de la explotación.
HÁGASE TU VOLUNTAD siempre y en todas partes. En el cielo, y en la tierra. Que tus deseos no sean obstaculizados por los hijos del poder.
DÁNOS EL PAN DE CADA DÍA que está amasado con paz, con justicia, con amor. Aleja de nosotros el pan de cizaña que siembre envidia y división.
DÁNOSLE HOY porque mañana puede ser tarde, la guerra amenaza y sólo la paz que hoy construyamos puede frenarla.
PERDÓNANOS no como nosotros perdonámos, sino como tú perdonas, sin dar lugar al odio y al rencor.
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN de almacenar lo que no nos diste, de acumular lo que otros necesitan, de mirar con recelo al de enfrente.
LÍBRANOS DEL MAL QUE NOS AMENAZA: del poder, de la sociedad de consumo, de vivir montados en el gasto, porque somos muchos, Padre, los que queremos vivir en Paz.
El canto de un ángel
Nos conocimos desde que éramos muy pequeños, comenzamos a sentir cosas que el uno y el otro confundíamos con una buena amistad y al fin nos dimos cuenta que era verdadero amor. Tú me conquistaste cantando, conseguías que me quedara sin palabras. Pasamos muy buenos momentos juntos, nos fuimos a Madrid a por un sueño, y consiguieron que acabara soñando contigo.
Ese día me volviste a dejar sin palabras, pero ahora para siempre, tú me diste la vida ese fatídico día, me ocultaste bajo tu cuerpo y te alejaste de mi lado para convertirte en un ángel… en ángel.
En las largas noches sigo sintiéndote cerca, escuchando tu voz, tu canto y ese canto se ha convertido para mí en el canto de un ángel.
Don Quijote y la llave
Era un día maravilloso y por algún motivo me dieron ganas de pasear, anduve hasta llegar a la plaza del pueblo. Me senté sola, mirando detenidamente la estatua de don Quijote. Dos niños jugaban alrededor de ella, según escuché estaban imitando la lucha entre don Quijote y los cueros de vino. Los ancianos permanecían sentados hablando de viejos tiempos.
Me dormí. Al despertar todo estaba desierto, solo quedaban restos de cubos, palas y castillos, olvidados por los niños. Había algo extraño, esa plaza ya no era la misma. De repente oí el relinchar de un caballo, pero no le di importancia. Pálida, me quedé al ver la estatua de don Quijote acercándose a mí, pensaba que estaba soñando pero no fue así. Se acercó hasta la sombra de mi cuerpo y dijo que él era el famoso don Quijote de la Mancha «el de la Triste Figura» y que venía a rescatarme de este gigante malvado que tiene por nombre Mundo.
Así que cuando acabó de contar su propósito, me agarró de la mano y de un salto subí encima de Rocinante. Primero me llevó hasta la plaza de los tres molinos, lugar donde hacía muchos años don Quijote tuvo su primera batalla, luchó contra el egoísmo, la crueldad y la envidia. Ganó la batalla y en ese pueblo nunca más volvieron a existir esas tres barbaridades. Pero en la misión que ahora nos tocaba hacer era muy difícil. Teníamos que encontrar la llave que cerrase para siempre un mundo de guerras. Un mundo sin guerras es algo muy difícil de lograr, pero don Quijote me contó que lo podíamos conseguir.
Primero teníamos que viajar hasta el país de Dulcinea y buscar por los rincones más profundos la llave que abriera el corazón a toda esa gente que solo vive para destrozar la vida de gente humilde y que no se da cuenta que también está destrozando la suya. A continuación iríamos hasta el almacén de armas más grande del mundo con uáquina y las convertiríamos en palomas de la paz. Y para acabar viajaríamos a cada país y encontraríamos la llave que cerrase para siempre un mundo de guerras.
Estos son los pasos que teníamos que seguir, me contó don Quijote pero, lástima ya es demasiado tarde, don Quijote vuelve a ser una estatua. Es once de marzo y una bomba acaba de estallar en Atocha.



