Volveré a Madrid

Volveré a Madrid, como desde hace más de quince meses vuelvo a esa ciudad que me enamoró, esa ciudad que me permitió lucir mi felicidad junto a uno de los suyos.

Volveré a Madrid como hace un año volví dos días después de los atentados para unirme a una ciudad silenciosa como nunca la había visto, triste, casi solitaria, de luto.

Volveré el once de marzo a Atocha y llegaré a Madrid en un Ave que como siempre me llevó con una ilusión en el corazón y una sonrisa en mi cara. Una estación que recibió el mayor dolor y que siempre me recibió con un ramillete de felicidad, con una sensación de paz y de llegar a casa, y que cada domingo me despedía de ella como si no volviera a verla nunca más, era el punto de separación con un corazón al que me sentía en plena sintonía, y por el que mi corazón quería latir con más fuerza. Hoy ese corazón se alejó de la sintonía, se separó de mi camino, pero su ciudad me sigue queriendo y yo le sigo mostrando mi pasión.

Cuando este once de marzo entre en ese bosque de catenarias y esos ríos de vías se que no hay nadie esperándome al final del anden, pero como hace un año sentiré el dolor de tantos corazones que hace un año perdieron algo más que un querer o un sentir, perdieron la vida.

Este once de marzo cuando llegue a Madrid no me miraré yo, no me sentiré triste por mí, pensaré en todas aquellas personas que no llegaron a Atocha aquella fatídica mañana. Por ellos estaré allí, por ellos sentiré Madrid. Por ellos todos somos un poco Madrid.

Tras el 29N

El pasado lunes 29 tuve la suerte de compartirlo con un grupo de personas que dieron una lección de dignidad en plena calle: madres, padres, hermanos y hermanas, tíos, abuelas, parejas, cuñados, . familiares en definitiva de víctimas de los atentados del 11M y personas heridas ese mismo día.

Estuvimos cerca de 12 horas, expresando y compartiendo nuestro dolor y nuestra indignación; dolor por el asesinato de personas amadas e indignación por la aparente falta de voluntad de algunos sectores de la sociedad y de algunos políticos de esclarecer lo ocurrido. Por esos dos motivos fundamentales, nos concentramos durante 12 horas ante el Congreso, en silencio. Hacía mucho frío, incluso llovió bastante, la autorización para poder aproximarnos a un lateral del Congreso tardó unas dos horas, nos pidieron la documentación y registraron nuestros nombres, pero eso no fue tan grave como la lamentable y patética actuación de un grupo de . no sé qué poner aquí, pero puedo describir al grupo: por la mañana, estas personas portaban banderas anticonstitucionales, las de España con el aguilucho, y coreaban consignas que yo interpreté como de extrema derecha por las numerosas alusiones al anterior régimen.

Sorprendentemente, no encontraron ningún impedimento para acceder a la zona de enfrente del Congreso (una zona en la que se nos había dicho que estaba prohibido manifestarse), ni vimos que se les requiriera documentación alguna. Estuvieron unas dos horas emitiendo eslóganes de apoyo al expresidente del Gobierno. Mientras, el grupo de personas afectadas por los atentados permanecía en silencio. No reaparecieron hasta las 6 de la tarde aproximadamente, aunque tal vez no fueran los mismos, pero esta vez con banderas constitucionales y banderas del PP, y también tuvieron derecho a un sitio de esos que están prohibidos frente a la puerta del Congreso. Si bien los eslóganes ya no hacían alusión al régimen perdido, sí se dirigían directamente al grupo que permanecía, aún en silencio, detrás de las vallas, bastante más alejados del edificio que ellos, es decir, los afectados. Lo que presencié aún me estremece de tristeza: en un tono festivo y dicharachero, el grupo que se identificaba como de seguidores del Sr.Aznar, danzaron, cantaron e insultaron a las madres, los padres, los hermanos y hermanas, las abuelas, . a los familiares en definitiva de personas que han sido asesinadas el 11 de marzo pasado, hace menos de 9 meses.

Les llamaron «asesinos», «terroristas», opinaron que «por qué no os mandan para Irak» . me cuesta repetir todo lo que escuché, porque me duele. Y yo no he perdido a nadie de mi familia. El grupo de afectados continuó en silencio, muchas personas llorando en silencio, si bien en dos o tres ocasiones una madre contestaba desde su desgarro y el grupito que la rodeaba la callaba con un «no respondas, no respondas, eso es lo que quieren», y la madre se callaba y les preguntaba a los que la rodeaban «pero por qué?». Yo también me pregunto por qué, aún tengo la imagen de las banderas ondeando alegremente, de las risas de ese grupo de personas que gritaban «Aznar amigo el pueblo está contigo» y acto seguido mirando en nuestra dirección «Meteos a los muertos por el culo», me pregunto qué puede estar pasando por sus escasas circunvalaciones cerebrales, por su cabeza vaya. Quiero pensar que al PP le haga reflexionar un mínimo el tener a gente así entre sus seguidores, sobre todo que esta gente también gritaba «no estamos todos, somos 10 millones» . Espero que no.

Quiero pensar también que si a cualquiera de esas personas la sentaran, en silencio, sola, frente a una de las madres que ha perdido, por ejemplo, a su hijo de 17 años, no sería capaz de aguantarle la mirada y terminaría pidiendo perdón por su pequeñez como ser humano. Quiero pensar eso. Prefiero pensar eso.

Y cuando el día 13 de diciembre esos seres con banderas se planten ante el Congreso para insultar al Sr.Zapatero, cómo van a reaccionar al ver al grupo de afectados, de nuevo en silencio, detrás de las vallas? Yo me imagino que se les cortocircuitará el cerebro, porque no encaja en el mensaje programado. a Pero ahí estarán, las madres, los padres, los hermanos y hermanas, las abuelas, . los familiares en definitiva, y los heridos, buscando una respuesta, un sentido, RESISTIENDO.

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo tendremos que soportar esta bestia inmunda?
¿Hasta cuándo los intransigentes nos harán sentir dolor?
¿Hasta cuándo esos innombrables se arrogarán derechos que en nada se fundan?
¿Hasta cuándo creerán que enarbolan la bandera del honor?

¿Hasta cuándo el pueblo vasco permanecerá callado?
¿Hasta cuándo permitirán que les/nos pisoteen y masacren?
¿Hasta cuándo ese silencio se convertirá en clamor?

¿Hasta cuándo matarán, fundándose en no se sabe qué derechos?
¿Hasta cuándo esperaremos a que comprendan lo execrable de su acción?
¿Hasta cuándo aguardar a que aprendan
que la libertad no se obtiene sino por la fuerza del amor?

Vientres de Madrid y Bagdad

La lógica de la guerra a todos sus niveles conduce al hermanamiento de todas sus víctimas civiles, sean éstas del bando que sean: un inesperado cordón umbilical parece unirlas todas y dejan sin argumentos, y completamente solos, a los señores canallas de la guerra.
Eugen Drewermann
«Contra la injusticia»

Sólo entonces
os he visto.

en la nuca partida del suelo iraquí.
Y en la sangre bramando por la grava de Atocha.

Y en El Pozo:
izando sus calambres tras una siembra triste,
los ombligos de los hombres
abiertos y a cuchilla por los perros del amo.

Yo cuido de los vientres de las novias perdidas
-los hombros de los niños se han quedado sin hora;
cuido de las oraciones cansadas de la tierra
y del largo cabello de todos nuestros muertos.

Soy el pueblo sin puñal y tres veces devastado,
el silbo de una cuenta enmudecida.

Yo cuido de las flores y los peines:
soy un hombre en la altura de todas vuestras muecas.

Y escarbo en las costillas de la bestia
besando lo imposible que habla en vuestra sangre:
soy el hombre que cuelga de un ombligo,
la cólera enterrada en los pozos del mundo.

Y os digo:

que la lumbre tronará por los espejos
que un caballo volteará por vuestra boca
que siempre las heridas
de todos estos hijos
saldrán casi estallando por un fundado cielo.

Sólo entonces
os he visto,
a los unos y a los otros, sangre terca unida ahora.

Desde entonces sea el hombre:

yo bramo en vuestro propio
cordón umbilical.