Poemas

11 de marzo de 2004 2017-03-31T23:40:06+00:00

Los últimos pasos,
Las últimas flores,
Los últimos besos.

Los últimos niños,
las últimas horas,
los últimos trenes.

Las últimas cartas,
los últimos versos,
las últimas voces.

Las últimas lágrimas,
los últimos roces,
las últimas risas.

El último aliento,
el último pensamiento,
el último sentimiento.

La última lectura,
la última mirada,
la última parada.

Los últimos ruidos,
los últimos escombros,
los últimos vacíos.

El último abrazo,
el último momento,
el último marzo.

¿Hasta cuándo? 2017-01-12T20:22:27+00:00

¿Hasta cuándo tendremos que soportar esta bestia inmunda?
¿Hasta cuándo los intransigentes nos harán sentir dolor?
¿Hasta cuándo esos innombrables se arrogarán derechos que en nada se fundan?
¿Hasta cuándo creerán que enarbolan la bandera del honor?

¿Hasta cuándo el pueblo vasco permanecerá callado?
¿Hasta cuándo permitirán que les/nos pisoteen y masacren?
¿Hasta cuándo ese silencio se convertirá en clamor?

¿Hasta cuándo matarán, fundándose en no se sabe qué derechos?
¿Hasta cuándo esperaremos a que comprendan lo execrable de su acción?
¿Hasta cuándo aguardar a que aprendan
que la libertad no se obtiene sino por la fuerza del amor?

Vientres de Madrid y Bagdad 2017-01-12T20:22:27+00:00

La lógica de la guerra a todos sus niveles conduce al hermanamiento de todas sus víctimas civiles, sean éstas del bando que sean: un inesperado cordón umbilical parece unirlas todas y dejan sin argumentos, y completamente solos, a los señores canallas de la guerra.
Eugen Drewermann
“Contra la injusticia”

Sólo entonces
os he visto.

en la nuca partida del suelo iraquí.
Y en la sangre bramando por la grava de Atocha.

Y en El Pozo:
izando sus calambres tras una siembra triste,
los ombligos de los hombres
abiertos y a cuchilla por los perros del amo.

Yo cuido de los vientres de las novias perdidas
-los hombros de los niños se han quedado sin hora;
cuido de las oraciones cansadas de la tierra
y del largo cabello de todos nuestros muertos.

Soy el pueblo sin puñal y tres veces devastado,
el silbo de una cuenta enmudecida.

Yo cuido de las flores y los peines:
soy un hombre en la altura de todas vuestras muecas.

Y escarbo en las costillas de la bestia
besando lo imposible que habla en vuestra sangre:
soy el hombre que cuelga de un ombligo,
la cólera enterrada en los pozos del mundo.

Y os digo:

que la lumbre tronará por los espejos
que un caballo volteará por vuestra boca
que siempre las heridas
de todos estos hijos
saldrán casi estallando por un fundado cielo.

Sólo entonces
os he visto,
a los unos y a los otros, sangre terca unida ahora.

Desde entonces sea el hombre:

yo bramo en vuestro propio
cordón umbilical.

Una lágrima 2017-01-12T20:22:27+00:00

Una lágrima para un ausente,
que despareció por culpa de un insolente,
cuya vida voló en un segundo,
como ave que huyó de un estruendo.
Esta poesía, no es cortesía,
es un sentimiento de ira, no de mentira,
192 personas murieron,
192 buenas almas se las llevó el Señor.
Algo que cada vez que oímos es más estremecedor,
niños sin padres,
niñas sin madres,
padres sin hijos,
madres sin hijas,
parejas rotas.
Todos sufrimos ese temblor,
que hizo que toda España
sufriera el dolor.
Una lágrima para un ausente,
cuyo dolor sufrimos todos en nuestros corazones,
cuando se rompieron nuestros sentimientos y emociones.

Un jueves por la mañana 2017-01-12T20:22:28+00:00

Dedicadas a las 191 víctimas vilmente asesinadas el día 11 de Marzo 2004, en ese jueves fatídico.Y a todos sus familiares, que como nosotros, viven pero sin vivir, y en especial para nuestra querida hija Mª Dolores Fuentes Fernández en su 4º aniversario.

Nos apagaron la luz,
esa que nos alumbraba,
y nos dejaron a oscuras,
un jueves por la mañana.

Rosas, Jazmines y Claveles,
llenos de vidas estaban,
y todos se marchitaron,
un jueves por la mañana.

Estamos, pero no estamos,
vivimos sin tener ganas,
rompieron nuestras ilusiones,
un jueves por la mañana.

Santa Eugenia, El Pozo y Atocha,
todos en trenes viajaban,
cortaron sus ilusiones,
un jueves por la mañana.

Padres, hermanos, esposas e hijos,
todos ellos madrugaban,
a sus respectivos trabajos,
un jueves por la mañana.

Se levantaban contentos,
con ilusión y esperanzas,
y les rompieron la vida,
un jueves por la mañana.

Hemos estado encerrados,
sin abrir ni las ventanas,
nos enterraron en vida,
un jueves por la mañana.

Ya no podemos llorar,
ni limpiarnos una lagrima,
el tiempo se ha detenido,
un jueves por la mañana.

Cuatro años han pasado,
para nosotros, ¿esta mañana?,
el tiempo se ha detenido
un jueves por la mañana.

Todos seguimos esperando,
esperando su llegada,
pero nunca los tendremos,
un jueves por la mañana.

Se nos fueron nuestros sueños,
ilusiones y esperanzas,
por culpa de unos asesinos,
un jueves por la mañana.

España se vistió de luto,
un luto sin esperanzas,
Madrid se movilizó,
un jueves por la mañana.

Nos quitaron tus sonrisas
y los besos que nos dabas,
nos han dejado sin ellos,
un jueves por la mañana.

Nos apagaron la luz,
esa que nos alumbraba,
y nos dejaron a oscuras,
un jueves por la mañana.

Para todos los que sufren, con cariño de

Tu amigo invisible 2017-01-12T20:22:28+00:00

Más allá de la distancia que nos separé.
imagino tu mirada con la luz del sol.
Siento el viento, cruel lamento de mi juventud.
Cómo imaginar que iba a perderle a cara o cruz.
Nos salió muy cara la jugaba; no hubo marcha atrás.
Era pronto, nadie se esperaba el no verte más.

Y al despertar, me olvido de que ya no estás.
Me dejaste aquí y sólo te puedo llorar.
Yo no sé vivir así.
Me cuesta tanto aceptar que me dejaste aquí.
Me perderé en la oscuridad que supone estar sin ti.
Cómo puedo acostumbrarme a esta sensación.
Hay un agujero negro en mi corazón.
lleno de aire mis pulmones. Miro alrededor
y a pesar de no olvidarte, me siento un poco mejor.

Y al despertar, me olvido de que ya no estás;
que me dejaste aquí y sólo te puedo llorar.
Yo no sé vivir así.
Me cuesta tanto aceptar, que me dejaste aquí.
Me perderé en la oscuridad que supone estar sin ti.

Y al llegar a las montañas que te vieron al nacer;
creo que oigo el eco de tu voz cuando empieza a amanecer.

Y al despertar, me olvido de que ya no estás;
que me dejaste aquí
y sólo te puedo llorar.

Yo no sé vivir así.
me cuesta tanto aceptar, que me dejaste aquí.
Navegaré en la oscuridad que supone estar sin ti…

Óscar, una de las mejores cosas que me trajo el año nuevo fue dejar de ser invisible para i; fue saber que a partir de ese día me iba a sentir más cerca de ti. Puse mucha ilusión en esas pistas hubiese hecho lo imposible por saber si te gustó escucharlas.

Ojalá hubieses podido vivir junto a nosotros todos los días del año que aparecían en ese calendario.

Ojalá hubieses podido practicar todos los deportes que tanto te gustaban y que aparecían en cada uno de esos meses.

Ojalá tuvieses llena de cds esa trompeta que para mí, ya tiene un significado especial e inolvidable…

Ojalá hubieses podido dedicarme una sonrisa más.

Ojalá nos hubiesen dejado tiempo para despedirnos de ti.

Ojalá tuviese fuerzas para gritar y para sacar vida por ti, con esa vitalidad que tú nos transmitías, con ese afán por superarte y por llegar un poquito más lejos cada día.

Ahora sólo pido un deseo cuando miro al cielo: que por favor, puedas leer estas palabras, que me mires un momento y que sonrías una vez más; aunque yo no pueda verlo. ¡Qué cosas tiene la vida! durante un tiempo yo fui invisible, ahora hemos cambiado los papeles y a quien ya no puedo ver es a ti. Quiero pensar que la vida y la muerte son realmente eso, un juego, y que algún día, volveremos a encontrarnos y dejaremos de ser invisibles otra vez. Ese será nuestro mejor regalo. Óscar, nunca te olvidaré…

Triste amanecer 2017-01-12T20:22:28+00:00

Esta es una pesadilla,
no puede ser verdad
lo que la radio dice
que en Madrid pasando está.

Fue un once de marzo
muy triste al despertar,
fueron unos terroristas
no se como llamar.

Unos locos malditos
mucha mano criminal
para subir al tren
y las mochilas dejar.

Destruyendo aquellas vidas
que iban a trabajar.
Eran jóvenes y mayores
todos a ganar el pan,
junto a los estudiantes
que su carrera pensaban en terminar.

Que ajenos estaban todos
de lo que podía pasar
de la maldita masacre
que acababa de estallar.

En aquel tren íbamos todos
como solemos decir.
Igual que les cogió a ellos
me pudo coger a mí.

El mundo entero acompañó
esta desgracia tan grande
que por primera vez vio
pasar la historia de España.

Un abrir y cerrar de ojos
todo en un solo instante,
todos los ciudadanos
nos salimos a la calle.

Junto a nuestros príncipes
que ellos quisieron estar
apoyando al pueblo
que triste y lloroso está.

Igual que lo ocultaban ellos
sin poderlo ocultar.
Todos en mucho silencio
pero pidiendo la paz.

Demostrando a esas familias
que tanto sufriendo están,
que todos estamos con ellos
y queremos consolar.

Por mucho que le digamos
no les podemos devolver
a aquellos seres queridos
que nunca volverán a ver.

Que dios a todos perdone
por su forma de actuar
ya que al final tuvieron
poco que envidiar.

Trenes de Cercanías 2017-01-12T20:22:29+00:00

Tierra española
hoy en democracia,
tu pueblo gime
por una traición.
Porque bastardos
que habitan tu suelo
han masacrado
a tu población.

Bendita tierra,
muy acogedora,
levanta el alma
con fuerza y tesón
y al terrorismo,
fuera quien fuere,
castiga pronto
en una prisión.

Tierra española
viva y generosa,
no te doblegues
por esta traición,
porque tus hijos,
heroicos, valientes,
aunarán fuerzas
con abnegación.

Y en este Madrid
de nuestros amores
vivirán cantando
nuevos ruiseñores.

Serán aplaudidos,
serán escuchados
por los que murieron
en los atentados.

Una procesión de nubes,
blancas, de doce naciones,
cortejadas por querubes
destilarán emociones.

Y desde lo alto,
y desde arriba,
lloverán su encanto
sobre España viva.

Y yo, desde aquí,
a ti, Madrid.
Te envío un abrazo
con frenesí.

Bandos de palomas blancas,
surcan el cielo.
Bandos de palomas blancas
de desconsuelo.

Son las almas de los muchos
que fallecieron
cuando viles asesinos
los destruyeron.

Estupefactos preguntan
por qué lo hicieron,
pero no hallaron respuesta
al desafuero.

Unas bombas asesinas
los masacraron
sumiendo en dolor y ruinas
a un pueblo llano.

No sabéis lo que habéis hecho,
horda asesina, malvada.
No sabéis lo habéis hecho
esbirros de una manada.

Trenes 2017-01-12T20:22:29+00:00

Iban; venían. No volvieron.
De aspecto dormidor
ecibiendo apenas en sus ojos amaneceres y ocasos;
del barrio a la ciudad;
del trabajo a la casa
en rutina aceptada,
mansa y sufriente.
Y no volvieron.
Llevados al suburbio para carne de trabajo:
obreros, cazadora de plástico,
mujeres de rostro trabajado de faenas,
empleados que aspiran a un puesto más alto,
jóvenes despreocupados,
secretarias que se arreglan para huir de la grisura,
inmigrantes un punto más allá del recelo
porque ya conocen la ciudad enemiga
llenan los trenes, a veces se agolpan;
dormitan los sentados
y otros hojean leves diarios gratuitos.
Y doscientos no volvieron.

Cuando todo es mecánico,
cuando lo humano se esconde en riadas de autómatas,
cuando sólo les dejan la aspiración de comprar un coche,
hacer una boda para ser efímeros reyes con los suyos,
cuando el fin de la vida es lograr un empleo,
que nada íntimo justifica,
y someterse a reglas, a cambio de monedas,
estalla entonces la maldad absoluta,
el non serviam diabólico,
el asesino justiciero, de enormes injusticias,
intérprete de dioses imaginarios
recogidos en añejos papeles;
obediente a arcanos fines
que repugnan al hombre,
movido como títere por hilos ocultos en lo abstracto.
Esa bestia que viene de lo antiguo
acciona el rencor de la ciencia moderna
y con técnica destroza personas
en trozos de carne humana,
de vida estallada, de dolor,
que recogerán otras técnicas de medicina y funerales.
Y los muertos serán contados, inscritos,
analizados en sus vísceras y huesos;
pero el pálpito extinguido de la vida
golpea la emoción del que se salva,
del cuidador que se agacha para tender la mano
y con ella roza la ensangrentada mejilla
y 200 no volvieron

Sus asesinos serán execrados;
pero ellos no volvieron;
una máscara de piedad
se impondrá por publica conveniencia,
pero dentro, el corazón de tantos llorará en silencio,
pues no volvieron.
Se fueron los hermanos y una ola de amor viajará por las vías,
irá dando gritos callados por metros y calles,
mirará con ojos ausentes los ordenadores,
recordará que los trenes a veces llevan a la muerte.

Hermanos del Sur, del Este y del Oeste;
del Danubio y los Andes;
magrebíes, caribeños, y vosotros españoles, hermanos de siempre,
habláis más que nunca en vuestro silencio definitivo;
vuestra carne rota ha hecho recordarnos lo humano;
y odiar el odio, la sinrazón y la locura.

Pena inmensa, dolor permanente,
pero, ¡gracias!
porque vuestro sacrificioha obligado a sentirnos humanos,
aunque no volvieron.

Tren 2017-01-12T20:22:30+00:00

Él quería reconstruir el futuro antes de su llegada,
pues cada madrugada caía una amarga guillotina
sobre sus dedos cuando acariciaba los mapas.

Ella, adormecida entre los sordos ruidos
de los metales fugaces, de los plásticos imprecisos,
se acunaba entre los labios que ayer la besaron.

Ella recomponía los números imposibles,
los que nunca llegan, los que siempre faltan,
matemáticas del deseo y la espera.

Él explicaba al reflejo del cristal
las mil razones escondidas entre las
sinrazones de un suspenso inexplicable.

Ella releía a su hijo hecho de papel,
hijo sin rostro, de paseos por su vientre,
hijo expectante e impaciente.

Él reposaba su espalda sobre el aire libre del vagón.
Y su cabeza descansaba mansamente.
Su mirada, aún en el recuerdo alegre de las sábanas.

Él se dejaba hacer, extraviado entre las tintas
constructoras de mundos ajenos,
cotidiana cercanía de páginas asombradas.

El soñaba. Ella también.
Asientos negros. Raíles sin destino.
Humo miserable encubriendo la vergüenza.

Doscientos billetes de muerte.
Una sola boca afónica.